Tadeo
- Escritorio Emergente

- 11 nov 2018
- 1 Min. de lectura
(Un texto de Conchita)
Con todo cariño para Tadeo
Llegó la hora de alejarme de este lugar tan cálido, seguro y amoroso. Escucho voces que indican que están listos para recibirme. Se perciben alegres, inquietos y algo preocupados. Yo estoy tranquilo esperando el momento decisivo. No escuchó la voz de mamá, tal vez esté muy ocupada con los preparativos para recibirme. Últimamente ha estado nerviosa y con un poco de miedo, sin embargo ya quiere que los días pasen rápidamente y pueda verme. Ella y yo, aunque no nos hemos visto todavía, ya nos conocemos, nos hemos sentido siempre cerca, muy cerca.
Sé que en ocasiones no la he dejado descansar, pero ella sabe más que nadie el ejercicio que debo hacer: estirarme y voltearme, por ello suelo darle pataditas de vez en cuando. Ella y papá se emocionan al sentirme. Es divertido cuando colocan sus manos sobre el vientre de mamá para identificar estos movimientos.
¡Silencio! Parece que llegó el momento. ¡Preparados todos! Campo abierto, ahí voy. Siento algo de frío, me cargan, me limpian y me arropan para prepararme para lo mejor: conocer a mamá. De pronto, me colocan en unos brazos que presurosos me acunan con inmenso amor, y por fin, por primera vez nuestras miradas se encuentran. Mamá es linda, linda. Su sonrisa es hermosa, llena de luz. Hay alguien más que nerviosamente espera para cargarme: mi papá. ¡Qué guapo es! ¡Qué emocionado y feliz está! Este ha sido un día muy atareado, así que mamá ahora descansa. Duerme tranquila. ¿Sabes? Allá adentro estaba seguro y cuidado, pero aquí estás tú. Gracias por la vida.





Comentarios