¿Se esfumó el compromiso?
- Escritorio Emergente

- 18 feb 2019
- 2 Min. de lectura
(Un texto de Rosa Alba Nahón Vásquez)

"El compromiso es un acto, no una palabra".
J.P. Sartre
Mi amiga Tere no llegó al café donde acordamos vernos. Pasaron 30 minutos, sin mensaje, ni llamada telefónica. Sonreí al recordar el dicho popular: "Te dejaron como novia de pueblo". Después sentí molestia por la falta de seriedad que en muchas ocasiones le damos a la palabra compromiso. Pensé en mi niñez, cuando oía una de las frases expresada por mi abuela -reflejo de su gran sabiduría ancestral-. Ella nos repetía a diario sobre el cumplimiento de la palabra dada: "No me vengas ahora con pretextos, decía, ahora cumples y cumples bien".
El diccionario Larousse define al compromiso como: "Un acuerdo obtenido mediante concesiones recíprocas". Por su parte Santiago Rodríguez en su obra etimológica griego-latín señala que la palabra compromiso deriva del latín compromissum y significa responsabilidad u obligación. Sus componentes léxicos son los prefijos: con (todo, junto), pro (adelante), missus (enviado).
Existen varios tipos de compromiso sociales, entre ellos el laboral, el político, el escolar, el religioso... Pero el más significativo es el compromiso individual, es decir, la palabra que damos cada uno de nosotros como seres únicos, seres humanos en una relación interactiva y cotidiana, a través de la comunicación.
El jugar varios roles sociales en la vida diaria, donde somos madre, hija, abuela, empleada, etc. nos compromete a un sinnúmero de acuerdos particulares. La falta de cumplimiento de la palabra dada puede crear un ambiente de desconfianza, incredulidad, e indiferencia que puede llegar a la ruptura de lazos efectivos. Así pasó con mi amiga Tere, que después de un mes me llamó para disculparse, sin embargo, la relación de muchos años se devaluó.
Me pregunto ¿dónde está el problema? Como amante de las viejas costumbres y tradiciones, me respondo: en la familia. Este núcleo social juega un papel elemental en la formación y cumplimiento de los valores como el respeto, la responsabilidad y la gratitud.
A diario se ve en el transporte urbano, niños desayunando, mamás peinando a los pequeños, niños que llegan tarde a la escuela y padres esgrimiendo una retahíla de pretextos para que le permitan entrar. Para rematar, no faltan los padres que le hacen la tarea al hijo, fomentando la irresponsabilidad y dependencia. Entonces me pregunto ¿Cuál es el compromiso de esas madres y esos padres? Con estas conductas ¿qué esperamos de esta sociedad? si es en la familia dónde descansa la formación de valores.




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