La Revolución Mexicana en mi pueblo
- Escritorio Emergente

- 20 nov 2018
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 10 dic 2018
(Un texto de Petra)
La llegada de la revolución al pueblo, provocaba gran terror,
contaba mi abuela.
Todas las muchachas eran escondidas, allá en los cerros,
todas las monedas eran enterradas en los patios.
Los hombres de la bola y de la leva llegaban en caballos
con libido ellos, briosos las bestias, hambrientos ambos.
Eran iguales los dos bandos, sanguinarios, ladrones.
Se iban unos, llegaban otros.
Así vivieron la revolución mis abuelos.
Ningún beneficio tuvieron del artículo 27, no se diga del 123, ahí aún no se conoce.
Del 3°, apenas una buena pincelada que después se diluyó.
Sobrevivieron los cacicazgos y las epidemias.
Mis paisanos quedaron olvidados, siguieron pobres.
Cuando entró el asfalto llegaron los partidos,
¡Oh, sorpresa! Fueron conservadores.
Ahora se fraccionan las parcelas de siembra.
Esas que se heredaron, no de la revolución, sino de los ancestros.
Ahí nunca hubo ejido, sólo propiedad comunal,
hasta que llegó el fuereño y la tierra se comenzó a privatizar.
Mi pueblo creció. A veces parece anarquista, no quiere autoridad.
Otras veces parece socialista, compartiendo todo.
Los habitantes de mi pueblo, no son anarquistas, no son socialistas.
¡Son villistas, son zapatistas,
son mexicanos!




Comentarios